A dos años de que deje la presidencia, Calderón Hinojosa ha sido señalado por expertos en política como un presidente que no gobierna, con un partido –el PAN- que tampoco sabe gobernar. Ahora, busca estructurar a partir del empoderamiento de los medios de comunicación públicos y de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (con dos de sus mejores operadores Molinar Horcasitas y el recientemente nombrado Comisionado de la Cofetel, Mony de Swan), una estrategia mediática a partir de la omnipresencia televisiva en los hogares mexicanos, y así llegar fuerte a las elecciones presidenciales del 2012.
Si, teniendo como guía espiritual la novela 1984 del escritor inglés George Orwell, donde aludía a ese sistema que todo lo ve y escucha, a ese medio omnipresente que vigila a la sociedad, con todo lo que este verbo implica en su relación unívoca con la ideología: imponer, homogeneizar, censurar, perseguir, castigar.
Con la ampliación del Canal 11, alrededor de 50 millones de mexicanos en algunas entidades como: Guadalajara, Jalisco; Torreón, Coahuila; Xalapa, Veracruz; Morelia, Michoacán y Los Mochis en Sinaloa, verán programas infantiles, culturales, educativos, de opinión y series, producidos por el gobierno mexicano, y posteriormente en otros estados como Monterrey, Durango, Mérida y Oaxaca, el Presidente prometió que la señal de la televisión pública seguirá "avanzando hasta que llegue a todos los mexicanos en prácticamente todo el país".
¿Será al mismo tiempo un medio para difundir los mensajes presidenciales, será una televisión pública condicionada por el poder ejecutivo?
El Presidente de la Republica y su gran sequito saben que los medios de comunicación masiva son nuestro Gran Hermano en la actualidad, que a diferencia del Gran Hermano de Orwell, sutilmente –envolviendo en espectáculo y entretenimiento– nos impone ideología, nos homogeniza, censura, persigue y castiga. Vigila cada pensamiento y acto, creando el mundo que desea y va estimulando su consumo.
Canal 11, dice que será el complemento de la oferta de las televisoras particulares, nos preguntamos si la televisión “Pública mexicana” nos va a ofrecer más programación basura como la que a diario nos ofrecen los consorcios televisivos privados.
Estar hasta en la cocina de carbón
La televisión define el sociólogo Paul F. Lazarsfeld es "una especie de sistema nervioso simple que se extiende hasta cada ojo y cada oído”.
La obra de Orwell, después de más 26 años de la fecha que él imaginó, sigue vigente, sobre todo dentro de la televisión, es la que actualmente encarna más específicamente a este ente omnipresente, al ser ese espacio creado y recreado para moldear un pensamiento único. En este caso, hacer procelitismo hasta las cocinas rurales del páis.
En este espacio televisivo llamado, por el gobierno federal, Gran Cadena de televisión publica mexicana. En esta creación y recreación la gratificación de ser vigilado, atendido y guiado se vuelve una necesidad que se busca una y otra vez al encender el televisor, destapar el ojo de cristal y dejar que éste lo observe en su vida cotidiana, incluso en su intimidad.
Tendrán las comunidades más apartadas y más castigadas económicamente la cara del gobierno federal en la intimidad de la cocina de carbón. Observar y escuchar mensajes electorales será el pan de cada día en esta nueva cadena nacional omnipresente.
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*Estudio periodismo en la FES-Acatlán de la UNAM, ha trabajado en Canal 22 y ha participado en proyectos de televisión pública y privada. Actualmente realiza periodismo electrónico.

El día de ayer el presidente de México Felipe Calderón Hinojosa, dio a conocer la ampliación de la cobertura del Canal 11, televisión pública del Instituto Politécnico Nacional. Es para "complementar la oferta de las televisoras particulares".













