"Desde el 2009 hasta el 2017, el valor del comercio electrónico en nuestro país pasó de 24.5 mil millones de pesos a casi 330 mil millones de pesos. De 2016 a 2017 este sector presentó un crecimiento del 28.3%", señaló el ejecutivo.
Sin embargo, puntualizó que si bien el comercio electrónico mexicano muestra crecimientos anuales saludables, también es claro que representa aún un porcentaje muy pequeño de la economía nacional, por debajo de otras economías similares a la nuestra.
"La Norma Mexicana debe ser un instrumento que fortalezca los esfuerzos por generar confianza en el comercio electrónico, pero también, de manera fundamental, para impulsar su crecimiento como uno de los pilares de la maduración de la economía digital de nuestro país", indicó.
El comercio electrónico y la economía digital en su conjunto ofrecen oportunidades que es importante aprovechar de manera plena, según lo recomiendan instancias como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
En ese sentido, y buscando siempre un equilibrio entre regulación que proteja a los consumidores y normatividad que permita y fomente la innovación en la economía digital, es que celebramos que ésta sea una Norma de calidad, una Norma de mejores prácticas.
Como sabemos, la tecnología y la innovación avanzan hoy mucho más rápido que la regulación, y en ese sentido la capacidad de adaptación es fundamental.
Otros aspectos
Considera la Asociación que las disposiciones expresadas en esta norma reflejan los estándares mínimos para infundir confianza en el consumidor al realizar compras en línea, en relación a las características de los Términos y Condiciones del acto comercial.
De igual manera, el análisis que realizamos concluye que las disposiciones en materia de protección de datos personales, la confidencialidad de las transacciones y la seguridad de los mecanismos de pago son adecuadas a las necesidades de certeza de los consumidores, aunque en algunas ocasiones, rebasan lo regulado por la legislación y pueden presentar desafíos de implementación para la industria, en particular para la empresas pequeñas y medianas.
Al estudiar las características técnicas que la Norma demanda a los comercios electrónicos respecto de los mecanismos de seguridad informática, evaluamos que la adquisición de una infraestructura de seguridad tan estricta podría resultar onerosa y compleja para muchos comercios que deseen adoptarla, lo que podría excluir a micro y pequeñas empresas, así como a emprendedores que decidieran iniciar una primera experiencia de comercio en línea.
Igualmente, contemplamos un área de oportunidad y mejora en la definición de las obligaciones de los proveedores intermediarios, en el caso de los llamados marketplaces y otros modelos de comercio electrónico dónde el intermediario aporta la plataforma tecnológica para que proveedores y consumidores realicen intercambios comerciales.
En su momento se discutió en el grupo de trabajo, sin lograr un acuerdo, el tema de limitación de responsabilidad de intermediarios, un elemento que ha mostrado ser esencial para la expansión acelerada del Internet y la economía digital en algunas latitudes. Consideramos que éste queda como un tema pendiente.
Insistimos: la Asociación de Internet .MX está convencida de que la existencia de una Norma Mexicana para el Comercio Electrónico tiene como objetivos incidir en la confianza del consumidor, incentivar el empleo del medio digital por parte de los comerciantes, y promover la práctica ética de la actividad comercial digital.
Redacción C21














