El índice subyacente se incrementó en 0.13% q/q en la 1q de mayo de 2018 (vs. 0.15% q/q, 1q mayo 2017), mientras que el no subyacente disminuyó 1.51% q/q, por debajo de la caída de 1.8% q/q en el mismo periodo de 2017. En términos anuales, los índices subyacente y no subyacente presentaron una inflación de 3.69% y 6.79% respectivamente, por debajo del 4.75% y 10.71% de 2017.
Es importante mencionar que, pese al retroceso de la inflación anual con respecto a los niveles observados en 2017, los constantes incrementos en los precios de las gasolinas se están reflejando cada vez más en la inflación general, y como lo hemos venido mencionando en reportes pasados, este representa el principal factor de riesgo al alza en la inflación al ocasionar un retorno al rango objetivo de Banco de México (Banxico) de 3% +/- 1% mucho más gradual.
En la tabla superior presentamos el desglose de la inflación anual por sus componentes. En primer lugar, al comparar la inflación de la 1q de mayo de 2018 con la del mismo periodo de año anterior se observa una reducción generalizada en los componentes subyacente, no subyacente y el índice general. Prácticamente, todos los componentes del índice presentan menores inflaciones anuales con respecto a 2017 con excepción de la vivienda y la educación, aunque estos genéricos suelen tener los comportamientos más estables por lo que no anticipamos riesgos. En términos de reducciones anuales, destaca la caída de 1,130 puntos base (pb) en las frutas y verduras. En este sentido, entre los genéricos con mayores incidencias a la baja en la inflación general en la 1q de mayo se encontraron el limón (-25.88/ q/q), el jitomate (-7.77%), el melón (-16.29% q/q) y otras frutas (-2.08% q/q). Esta tendencia en las frutas y verduras también se debe a que en 2017 los precios de estos genéricos crecieron de manera importante.
Con el objetivo de encontrar las principales causas de este repunte en la inflación, presentamos la Gráfica 2, la cual muestra las inflaciones de los subíndices con mayor incidencia en el INPC. Concluimos que, a pesar de un continuo descenso en las inflaciones tanto de mercancías alimentarias como no alimentarias, los precios de los energéticos y de otros servicios están creciendo a un ritmo más acelerado.
Los precios de los energéticos pasaron de crecer 8.87% a/a en la 2q de abril a 11.60% en la 1q de mayo. Este incremento de 273pb tiene como fundamento el constante crecimiento en los precios de las gasolinas, que como se observa en el Gráfica 3, muestra una tendencia creciente desde la 2q de enero de 2018. De acuerdo con esta gráfica, el fuerte decremento de la 1q de 2018 se debió al cambio de base de año, pero posterior a esta observación, los precios de las gasolinas no han parado de incrementarse.
En la 1q de mayo de 2018, la inflación de bajo octanaje, generalmente conocida como magna, creció 14.04% a/a; mientras que la de alto octanaje (premium), creció 10.5% a/a. La liberalización de las gasolinas generó que las fluctuaciones en los precios internacionales de las gasolinas, de los cuales dependemos al ser importadores de las mismas, impacten directamente en los precios al consumidor, y al ser productos importados también absorbemos la depreciación del tipo de cambio.
Un escenario de depreciación e incrementos en los precios internacionales de las gasolinas, como el que estamos viviendo, es la peor combinación cuando se está esperando que la inflación general disminuya. Lo más alarmante es que como se observa en la Gráfica 3, a pesar de que el tipo de cambio se apreció en el primer trimestre de 2018, los precios de las gasolinas crecieron de manera incesante. Esto también implica que ante una recuperación del tipo de cambio, el precio de las gasolinas no necesariamente dejaría de aumentar.
Es importante mencionar que la liberalización de las gasolinas era necesaria para la sostenibilidad de las finanzas públicas; sin embargo, el impacto en los consumidores plantea una nueva problemática a Banxico respecto al manejo de su política monetaria que antes era un asunto prácticamente fiscal. Con base en lo anteriormente mencionado, no anticipamos un incremento en la tasa de referencia de Banxico este año y mantenemos nuestra estimación de 7.5%.
Finalmente, ante este escenario probablemente no alcancemos a ubicarnos dentro del intervalo objetivo de Banxico al cierre de este año, ya que el traslado los mayores precios en la gasolina está generando presiones en los precios de otros servicios, que, en caso de continuar, implicaría que el componente subyacente deje de retroceder3 y, por lo tanto, la inflación general se incremente.
Redacción C21














