Dos impulsores: urbanización y baja inversión
La rápida urbanización pone presión sobre la infraestructura existente: las poblaciones urbanas en Mercados Emergentes crecerán 2.0% por año en los próximos 15 años, agregando más de un millón de personas cada semana a las ciudades. Tras años de baja inversión, los mercados emergentes también sufren de infraestructura inadecuada, y se encuentran retrasados, respecto a los mercados desarrollados, en todos los criterios de acceso.
Brasil – A pesar de ser uno de los mayores exportadores de commodities a nivel mundial (segundo exportador de mena de hierro, primer exportador de azúcar, y segundo de grano de soya), Brasil posee una de las infraestructuras más débiles de ingreso a puerto y exportación en el mundo.
México – Para reducir su dependencia comercial con Estados Unidos (el destino de 80% de sus exportaciones), México necesita mejorar y expandir su infraestructura de exportación – incluyendo sus débiles puertos y sistemas ferroviarios.
China – Debido a sus inadecuados sistemas de transporte urbano, los empleados de oficina en China tardan 42 minutos para llegar al trabajo: el doble del promedio de viaje en Estados Unidos y Canadá. Esta problemática está destinada a empeorar, ya que se proyecta que la población urbana de China crezca un 24% en los próximos 10 años.
India – Casi 40% de las familias en esta nación no tienen servicio eléctrico; no es de sorprender que la India se encuentre al 19% – la cifra más baja entre las principales economías emergentes – en términos de calidad del servicio eléctrico.
Rusia – La calidad de los caminos y carreteras rusos se ubica al 22%, debido principalmente a que la mayor parte de esta infraestructura, fuera de las principales ciudades, no se ha actualizados desde los años 1980s.
Sudáfrica – Esta nación es uno de los principales mineros y refinadores minerales a nivel mundial, pero sufre una carencia crítica de energía, tras dos décadas de no añadir sustancialmente a su capacidad eléctrica.
La infraestructura juega un papel crítico en la eficiencia del comercio y la velocidad del desarrollo económico. Tiene el poder de permitir la movilidad de la fuerza de trabajo, reducir el costo y el tiempo de la producción, e incrementar la productividad. Mientras las economías emergentes buscan reducir su dependencia en las exportaciones y el comercio externo, la calidad y el alcance de sus infraestructuras moldeará el desarrollo de sus sectores privados.
La inversión privada representará un tercio del gasto total
Proyectamos que la inversión privada en infraestructura podría representar un tercio del gasto total en los próximos tres años. Desde 1990, los compromisos de inversión provenientes de grupos privados han incrementado más de 1000%, llegando a US$154 mil millones. En nuestra opinión, la privatización de industrias clave, y el atractivo financiamiento a proyectos de infraestructura estimularán la inversión privada; la inversión gubernamental será impulsada por los altos niveles de ahorro doméstico y los saludables balances generales.
Comprar renta variable diversificada y deuda cuasi-soberana
En cuanto a la renta variable, recomendamos tener una canasta diversificada de acciones con compañías de infraestructura, similar al BofAML EM Infrastructure Index (Chart 1 en el reporte completo), que se aproxima a máximos históricos. Para rendimientos, es nuestra opinión que invertir a la par con los gobiernos locales, a través de créditos cuasi-soberanos, permitirá la exposición deseada al tema de la infraestructura. (Table 5 en el reporte completo).














