En lo que se refiere a la actividad económica consideramos que el impacto es relativamente moderado, probablemente restando al PIB del tercer trimestre 0.3-0.4% de nuestra estimación original de 2.0%. Lo que hemos visto hasta ahora sugiere que si bien el terremoto afectó a una región relevante para la actividad económica en todo el país (la zona metropolitana de la Ciudad de México y los Estados de Puebla y Morelos representan el 28.5% del PIB), la interrupción de las redes de suministro y distribución se asume como limitado. Por lo tanto, adoptamos un enfoque de ajuste en días laborales y asumimos que la actividad productiva se detuvo brevemente en esa región del país. Bajo esta premisa, calculamos una reducción de 0.35% en nuestra estimación del crecimiento del PIB que originalmente estimábamos en 2.0% para el 3T17, lo que a su vez se traduciría en una reducción de 0.1% en nuestra estimación del crecimiento anual del PIB. Insistimos en que esta es una estimación conservadora, ya que esperamos un repunte de la actividad económica al final del 3T17 y durante el 4T17, lo que ayudaría a contrarrestar este impacto. La pregunta es si la respuesta de política económica puede estimular este repunte, tema al que nos referimos a continuación.
Esperamos un estímulo fiscal moderado y no una respuesta de política monetaria. Al principio, este tipo de desastres naturales implica interrupciones por el lado de la oferta y, por lo tanto, todo lo demás constante, suele ser inflacionario. Sin embargo, como hemos argumentado, el efecto debería ser relativamente leve y además, las cifras de inflación durante el mes de septiembre probablemente reflejarían varias distorsiones (el transporte público en la Ciudad de México y otros servicios se proporcionan gratuitamente, la selección de muestras probablemente mostrará algunos cambios como resultado de la imposibilidad de cobrar los precios en algunas áreas). Por lo tanto, pensamos que los responsables de las políticas económicas probablemente no actuarán en caso de que se observe cualquier incremento en las cifras de inflación. Lo que probablemente es más intrigante es la reacción en la parte delantera de la curva de swap de TIIE al día siguiente de la tragedia a medida que se recuperó, probablemente asumiendo un potencial alivio por parte de Banxico. Reiteramos que, al menos desde el punto de vista conceptual, este choque es inflacionario y, por lo tanto, es improbable que la respuesta política sea una relajación monetaria. Obviamente, si la magnitud del choque y el esfuerzo de reconstrucción es suficientemente importante, la evaluación podría cambiar. Pero si incluso ese fuera el caso, la primera opción sería la política fiscal - más que monetaria -.
Afortunadamente, en ese frente el país se encuentra en una mejor situación que cuando un gran terremoto golpeó a México el mismo día (19 de septiembre) en 1985. Esta vez y dejando a un lado los recursos privados, hay dos fuentes de fondos para la reconstrucción, el primero del Fondo de Desastres Naturales de Finanzas o de Fonden, que este año cuenta con cerca de 6,000 millones de pesos y los Bonos de Catástrofe emitidos el mes pasado por 150 millones de pesos. Todavía tenemos que deducir de los primeros los fondos ya desembolsados para los esfuerzos de reconstrucción en Oaxaca y Chiapas, impactados por el terremoto hace un par de semanas, así como determinar si aplican los determinantes de pago del Bono de Catástrofe, pero para propósitos de política, debe ser claro que la opción preferida es la política fiscal.
Nota:
Esta nota es una traducción libre realizada por el analista del texto original publicado en Citivelocity con el nombre "Mexico Economics Flash: Earthquake in Mexico City: an initial assessment of its economics implications".
Redacción C21

Ciudad de México. En primer lugar queremos expresar nuestra solidaridad con todos los habitantes de la Ciudad de México y los Estados afectados por esta tragedia, e igualmente agradecer todas las expresiones de simpatía de clientes y colegas en el extranjero. A continuación recogemos nuestras reflexiones iniciales sobre las consecuencias económicas del desastre.













